Me gustan los artistas que expresan compromiso con su trabajo, que entienden que el arte puede cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra forma de ver las cosas; que saben que su labor va más allá de cantar al triste desamor adolescente o a los fenómenos naturales. Me gusta Jorge Drexler cuando utiliza la voz de su propio hijo en este tema para cantar la era de la globalización, de las vergüenzas y de las mayores desigualdades de renta y riqueza que jamás ha conocido la historia de un mundo en el que, supuestamente, cada vez estamos más cerca...¿o más lejos?
Rusia: Designar “extremista” y prohibir Memorial, organización ganadora del
premio Nobel de la Paz, criminaliza el trabajo de derechos humanos
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En respuesta a la noticia de que las autoridades rusas han designado
arbitrariamente al destacado grupo de derechos humanos Memorial como
“extremista” y ha...
Hace 3 días
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