Me gustan los artistas que expresan compromiso con su trabajo, que entienden que el arte puede cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra forma de ver las cosas; que saben que su labor va más allá de cantar al triste desamor adolescente o a los fenómenos naturales. Me gusta Jorge Drexler cuando utiliza la voz de su propio hijo en este tema para cantar la era de la globalización, de las vergüenzas y de las mayores desigualdades de renta y riqueza que jamás ha conocido la historia de un mundo en el que, supuestamente, cada vez estamos más cerca...¿o más lejos?
Estados Unidos: El Congreso debe detener la implacable campaña de
asesinatos en el mar, que se ha cobrado 150 vidas
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Ante la noticia de que ya son 150 las víctimas mortales de los ataques
aéreos de Estados Unidos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico
oriental, A...
Hace 2 días
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