Me gustan los artistas que expresan compromiso con su trabajo, que entienden que el arte puede cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra forma de ver las cosas; que saben que su labor va más allá de cantar al triste desamor adolescente o a los fenómenos naturales. Me gusta Jorge Drexler cuando utiliza la voz de su propio hijo en este tema para cantar la era de la globalización, de las vergüenzas y de las mayores desigualdades de renta y riqueza que jamás ha conocido la historia de un mundo en el que, supuestamente, cada vez estamos más cerca...¿o más lejos?
Ley de Nietos: Amnistía Internacional lamenta la decisión del Supremo que
pone en riesgo de forma irreversible el derecho al voto de decenas de miles
de personas que cumplen con los requisitos legales
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Tras la confirmación, este lunes, de la decisión por parte del Tribunal
Supremo de la suspensión masiva del derecho al voto de decenas de miles de
españole...
Hace 1 día
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