Me gustan los artistas que expresan compromiso con su trabajo, que entienden que el arte puede cambiar nuestro estado de ánimo, nuestra forma de ver las cosas; que saben que su labor va más allá de cantar al triste desamor adolescente o a los fenómenos naturales. Me gusta Jorge Drexler cuando utiliza la voz de su propio hijo en este tema para cantar la era de la globalización, de las vergüenzas y de las mayores desigualdades de renta y riqueza que jamás ha conocido la historia de un mundo en el que, supuestamente, cada vez estamos más cerca...¿o más lejos?
Amnistía Internacional denuncia cómo la Fiscalía General del Estado lleva
seis años obstaculizando las investigaciones sobre el espionaje de Pegasus
en España
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Madrid/Barcelona.- Una nueva investigación de Amnistía Internacional
analiza cómo el espionaje a activistas, periodistas, personas del mundo de
la política...
Hace 3 días
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